El Imperio del alma

24 05 2010

Aquí, escuchando y dejando que mi alma vibre con los sonidos de la existencia. Reconfortado con los haces de luz que traspasan la persiana de mi cuarto, luz de luna que en las noches de la ciudad sin gente…sin ruidos, filtra por mi cuerpo la desazón de una magia no controlada… Magia que me abraza cuando al fin mi mente ha encontrado la lucidez de la no-mente, cuando las pasiones del cuerpo y la evocación ya no entretienen mis energías al punto de manipularme… al punto de lanzarme sin reparos a las delicias de la amnesia de la emoción … el imperio de la carne. El imperio de la carne que día a día gusta de tentarme con sus sutiles encantos, una sonrisa allí, una mirada acá, un roce más acá… un “mira pero no toques” … “toca pero no deposites en ello tu existencia” … “toca y toca como si lo hicieras a diario” … “como si fueras a hacerlo hasta el último día de tu eternidad…”

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Y mira atras

1 05 2010

No sé. Y no me importa. No sé quién soy ni qué quiero. Soy un amante en la oscuridad, una mirada que te arrulla, una voz orientada a ti entre la multitud de gritos; no afines el oido sólo escucha con atención. Tómame de la mano y hazme parar en la línea de salida, enseñame el camino pedregoso, el camino de agua, el camino de sangre. Enséñame las estrellas y los animales, enséñame tu cuerpo, enséñame a tocarte, a olerte a hablarte al oído a tocarte a mecerte a arrullarte. Aléjate pero no hagas ruido, vete como llegaste, en medio del ruido del silencio. Que sólo vea tu cabello y el viento que jugetea con él, tu espalda recta y presuntuosa, tus muslos delgados, los pliegues de tu pantalón, la levedad de tu recuerdo.





…El abismo, una vez más

28 04 2010

Es desolador. Pero aún más es lamentable, y lo que es peor, da lástima. El observador puede irse, pero yo me quedo presenciando el horror de la desdicha, avanzando en flashes del pasado me re-descubro, me pierdo, no me encuentro allá donde otros se encontraron o se encontraron felices, sensuales, apasionados, estéticos, yo no estaba, yo no existía, y lo que es aún peor, apenas me doy cuenta.

Olvidar es morir, por eso prefiero ahondar en la melancolía y seguir buscando una explicación, tienes razón es una vuelta al pasado, una vuelta en U, un retroceder absurdo auspiciado por mi mediocridad, un sumidero que ya estaba un poco más limpio, pero donde se vuelven a  acumular las briznas de polvo y caras lánguidas que nunca han dejado de existir. Quisiera olvidar, quisiera avanzar, quisiera sonreir, quisiera no llorar, quisiera ser abrazado, quisiera volver a empezar, quisiera morir y nacer, quisiera llorar otra vez. Puedo caminar, soñar, dormir, despertar un poco y seguir durmiendo. Puedo gritar, puedo crear, puedo continuar, puedo no quedarme dormido, puedo sobreponerme, puedo hablarte a la cara y obligarte a mirar, puedo encontrare en sueños y despotricarte mi rabia y mi amor.

¿Te mantienes erguido y sin atisbos de trunca(r) (la) mirada?  Agachas la cabeza pero no consigo entender. Porque la distancia, por qué la distancia, porque el tiempo, por qué el tiempo, porque aquí y ahora me taladras la melancolía con tu recuerdo. Y no es triste que pase así, no es triste que mis lagrimas se las lleve el viento, ni que mis pensamientos horaden superficies virtuales o se deslicen por emociones ajenas, no es triste que el destino no sea destino sino que el sino trágico sea inventado, sea dominio y sea autocompasión, no es triste que salga ahora a la calle y cada quien pase sin tocar, vea sin mirar y piense sin hablar, o hable sin pensar, no es triste que tenga hombros para llorar y abrazos para abrazar y sonrisas para crear. No, nada de eso es realmente triste. Es triste, es desalentador, es terrible, humillante y peor que nada que en quien descargo mi felicidad y mi desventura procure con todas sus ansias, fuerzas y frustraciones simplemente entender todo esto, pero no lo entienda. Y vos con quien interactúo desde la distancia del tiempo y el espacio, con quien nunca tuve reparos de amar, con quien siempre tuve razones para despreciar y maldecir, en quien tengo fe y ánimos de vivir, con quien puedo compartir pensamientos sin mirar ni hablar y con tan solo evocar. Vos me debes una explicación, tan pendiente y antigua como el tiempo que llevo de comenzar a despertar; …





El viejo amanecer

27 04 2010

En tiempos inmemoriales la madre apagaba al fogón y arruallaba a sus hijos en la oscuridad fría y misteriosa de la noche. Emergían de su voz los espíritus del bosque en los oidos de los niños, danzando a su alrededor sinuosamente enseñando el origen del mundo. Entonces los sueños se mezclaban con las respiraciones agitadas y el auténtico miedo a la negra velada a cielo abierto. Los insectos también arrullan contando sus historias a la luz de las luciernagas. Mañana entonces observarán el cielo buscando su alimento, se treparán en los árboles recogiendo frutos, y sus cuerpos desnudos se ensuciarán con el barro de la calurosa tarde. Pero el atardecer pierde, cae seductoramente allende el mar recostando el sol y dejando ver las primeras estrellas. Los cuerpos se estabilizan y escuchan con atención la llegada de la noche. Por eso corre aquel. Tiene miedo. La luz del sol siempre debe acompañarme. Pero el manto estelar se cierne como es costumbre y es momento una vez más de aquietarse a la luz acogedora del fuego. Mañana lo intentaré, surcaré el mar y las estrellas más allá de la oscuridad, más acá de mi miedo, miraré desde lejos a mi familia dando vueltas en círculo alrededor de luces que no son la luz, mientras tanto prefiero quemarme y enceguecerme, prefiero pegarme a una estrella y perder para siempre el miedo a la oscuridad… perderme en la oscuridad.





Bits de resistencia

20 04 2010

El yo termina siendo una acumulación de añoranzas guardadas en cajas herrumbradas por el deseo, no, a mi que no me jodan; mis añoranzas no están guardadas en cajas, es más ni siquiera son añoranzas; deseo sí y mucho. Son ansias de destrucción, pulsiones de muerte, asomos de sonrisas, meditaciones en desiertos. Yo ahora soy tu. Aquí y ahora. Aguarda un poco, ya no necesitas más de una vida para comprender.

Odio pensar que cada letra que escribo la escribo por pura alienación. Procuro a cada instante liberar mi estado de opresión interior, gritarle al teclado mediante mis dedos mis ansias de deyección. Y he acumulado bastante mierda ya, requiere salir sin ensuciar a mis semejantes; no porque me importen sino porque ya muchas desgracias he acumulado en el estanco de la verguenza pública y no estoy dispuesto a seguirlo haciendo bajo la misma identidad. Por eso me quejo y me quejo ante mi. No puedo, sigo sin poder, a pesar de tantos aprendizajes, me queda grande. La soledad con su sutileza se desliza tímidamente en los intersticios de mi desprevenida cotidianidad… Llama a la puerta en el segundo menos pensado, cuando estoy en estado de suspensión, flotando en la marea del olvido. Y yo le abro porque soy cortés y estupido, la abrazo y la beso con furia, la violó con deseo y la increpo con lágrimas y escupitajos. Pero ella es demasiado sumisa para tratar de hacerse escuchar, su débil voz nunca fue compañía. Por eso me quejo y me quejo, pero ya se ha ido de nuevo y mis reclamos como ecos se difuminan en la marea de bits. La soledad me ha dejado solo, ante mi, como ante un espejo. Y ante el espejo grito, pateo, lloro, grito, lloro, agacho la cabeza, sonrío y pregunto ¿por qué? ¿cuánto más? ¿por qué? Y las respuestas fueron y siguen llegando. Como aves venidas de tierras lejas depositaron en mi trayectoria vital los mensajes de dioses allende los mares; solo aguarda. Porque el tiempo, el tiempo, el tiempo. Es lo único que te queda por hacer, el tiempo. Entonces rodeo mis piernas desnudas con mis brazos anhelantes y echo una lágrima con la cabeza vuelta hacia abajo. Está bien, seguiré en la lucha, pondré de nuevo los pies en el piso mañana al despertar. Mañana será otro día. ¿Amanecerá y veré?